viernes, junio 19, 2009

LA LUZ DEL CIEGO



Tanto no mirar, me cansa
Tanto debate, tanta anarquía
y tanto derrumbe

Se sabe que el día acaba,
que el sol se oculta y
la noche se apretuja entre
la neblina, los neones, las vitrinas
Yo, cohibido de la muchedumbre,
me siento como un inquilino,
inocuo en esta reducida habitación
nauseabunda a soledad

En los parques
en el café, en sus trabajos,
las gentes hablan.
Algunos hablan del fútbol,
otros de economía,
pocos del avión que cayó ayer,
muchos de política,
todos de sí mismos
Yo converso con la sombra,
sombra que fui, la misma que soy
la que hoy no quisiera ser

Tanto no mirar, me despoja,
me mete cizaña, me infunde temor
me contagia este cólera que... ¡Maldita sea!
Sí, este rencor, este rencor...
A veces quisiera el no va más,
el hasta aquí llega el tren,
el desde hoy solo cenizas

Cuanta muerte, cuanta mentira,
cuanta calumnia
¿Cuanta ingenuidad hay que tragarse?
Ya no hay gentes felices,
digo, felices como antes,
ya quedan pocas gentes fiables,
y yo ni siquiera sé si puedo fiarme de mi mismo
Harto engaño he vivido

Es una tragedia,
o una tragicomedia mejor
Tanto dar, tanto insistir,
tanta espera,
tanto no querer mirar la mentira
y esta sentada aquí al lado mío
susurrándome

El sol, ese tímido, huye,
se esconde,
puntualmente como es lo usual,
yo desesperado,
corro tras él
para que me comparta su escondite,
y así evadirnos del mundo

Entonces otra vez el manto negro
se acicala y
se acurruca entre los faroles,
camina entre el vaivén del viento,
se inmuta sobre la arboleda
Allí en cualquier callejón,
queda el pobre ciego,
pobre sí, pero calmo,
tan inocente y ausente
a toda esta falacia
su luz no es la de un sol fugitivo,
su sombra no vaga la mullida noche
Yo, cansado de tanto no mirar
y sin embargo
consciente de toda esta falsedad,
sigo tozudo
aunque desconfiado
estoy con los ojos no cerrados
más bien necios, sin candidez
conteniendo la mirada
para ver si de esta manera consigo
un ápice de felicidad
en esta luz del ciego
que ahora es también mi luz

miércoles, abril 15, 2009

Si te llora la noche

Si te llora la noche
campo mío, esperanza blanca
tortuga marina que esparces el alba
si te llora algún rincón
desnudemos los cuerpos
corrompamos las almas
y desatemos el lastre
que nos cuelga
del callejón

Si el viento te escucha
como escucha el viejo molino
si las gaviotas anidan
donde se mecen los ruidos
si la mar se funde
con la ciudad de astros
hombres del miedo
hombres del fango
levantaos y
al cielo
hacedle sentir vuestro tacto

No perdones
no simules
simplemente llora
como un ataúd
llora inminente/resquebrajada
llora tu noche
llora y más nada

Y si los vellos se estremecen
tu pudor se ruboriza
si los pliegues del pellejo
se te hinchan como llagas
haz que la noche chirríe
y se resquebraje
tiemble
musite
y te diga
llora la noche
llora su mestizaje

viernes, enero 09, 2009

Luna Nueva



Cuando el vespertino sol
se posa frente a su eterna luna
y así juntos
mecen los campos
mecen los mares
duermen al mundo
con su lluviosa
canción de cuna


Nacen los ríos
ríen los niños
llora el anciano
en una ociosa
tarde
de sol y luna

Escrito el 09 de Enero del 2009, en algun lugar del trayecto Autopista Barinas - Acarigua, Venezuela.

Nota:
1. Dedicado con sincero cariño a mis amigos, los esposos Marco Maldonado y Melissa García de Maldonado. Los estimo mucho mis majunches maracayeros.
2. Gracias a Iraida Maldonado quien me sirvió de escribana mientras yo manejaba rumbo a Maracay, y soporto mi cansoneria para que tomase dictado en un papelito de mis ocurrencias para escribir el presente, nacidas de la musa representada en esa bella tarde del 09 de Enero del 2009, donde el cielo nos regalo la presencia del astro rey y nuestro eterno satélite, guardiana de la noche, sempiterna luna.

viernes, octubre 17, 2008

No Sé Si Fuimos Amigos



Cuando el canto obscuro
llamó a aquel muchacho-hombre,
fue como un sueño quebrado,
como detener la regia catarata,
un silbido que se apaga.

Entonces aquella noche,
la noche más noche que he vivido,
trocó su negro azabache
por un luto sempiterno.

Y a aquel muchacho-hombre,
del que mis amigos me cuentan
que fue mi amigo también,
nunca tuve la oportunidad
de preguntarle
si en efecto él era mi amigo.

Más recuerdo yo que fui su cofre,
donde refugió
alguna que otra confidencia,
también fuimos llanto y rabia,
y nos encontramos en canciones
que ambos tarareábamos,
a veces para disipar las penas,
a veces para asimilar el alcohol,
a veces para alegrarnos un ratito;
fuimos cómplices y holgazanes
a la vez que construíamos sueños,
como de superhéroes de revista.

Se quebró un sueño, sí,
pero así como se quiebra uno,
nace otro,
así que aquel muchacho-hombre
se quedó plasmado en nuestros sueños,
y así,
como cuentan han de ser
los ángeles de la guarda,
su recuerdo no nos desampara.

Alguien me dijo una vez
que la vida es frágil,
como una vela cuya llama
al más ligero soplido
se extingue.
Temprano que tarde
uno también termina
oyendo aquel canto obscuro,
de piedra,
y zas, el cuerpo se le apaga...
Pero el humito del alma queda.

Al día de hoy
ha transcurrido un año,
y yo aun sigo sin saber si,
aquel muchacho-hombre y yo,
fuimos amigos.
De lo que si estoy
completamente seguro es que,
en esa noche noche,
por primera vez,
sentí el dolor de perder
a un hermano.



A mi amigo y hermano Alberto “Paco” Rincón
Enero 28 de 1979 - Octubre 17 de 2007
Q.E.P.D.

Rudy Cifuentes.
Ureña, 17-10-2008

jueves, octubre 16, 2008

Día Gris



Hay días en que,
lo uno con lo otro,
es gris.
Los monjes con su Tíbet,
los ríos con sus sirenas,
las risas con sus penas

El aire que
encarcela la llovizna,
los mares con sus pampas,
las flores y sus briznas,
los chicos de la escuela,
el bulevar con sus verbenas

Grises,
como gris es
la melena del león,
los ojos de la memoria,
las modas inglesas,
las gentes y su escoria

También hay días de amor gris,
del dilema y cicatrices,
de los fierros,
de barnices,
de amantes sin compás
o de un beso y nada más,
de calumnias y de vals,
de caricias con lamentos,
de un te quiero muy fugaz
con mirada de harapientos,
del lecho sin un cobijo,
de rastrojos y piel

Hay días
como el de hoy,
en los que deseo no abrir
los ojos porque,
allá afuera,
como aquí dentro,
todo está teñido de
ese espeso y punzante gris,
desde tus verdades
hasta mis mentiras

Y hay días en que hasta el sol,
con la luna de por medio,
es gris

viernes, septiembre 26, 2008

Confesionario (Todo Lo Que Acabo de Negar)



"Hagamos este trato:
Si al llegar a los 50
aun seguimos acompañados
de nuestras solterías,
te prometo que nos juntamos
para que así nuestras soledades
al fin se hagan compañía"

(Quizá 20 años. IJMS)

I

No es la mujer
del esqueleto-armazón
ni la de carne pecaminosa
y fluidos benditos
con su tímida piel, ominosa
ni es su virginal pureza
tampoco sus ojos cobrizos
no sus senos, sus mesetas
ni su andar quiebra-caminos
Es la mujer y su magistral certeza

II

No es la mujer
y su repleto escaparate
ni sus escotes, ni sus minis
mucho menos el maquillaje
No es la mujer o su silueta
ni aquella a la que entona un bandoneón
es más que placer y pantaletas
es la mujer, su canto de gorrión
es la mujer
es ella misma hecha canción

III

No es la mujer
que avienta su lujuria
ni su sexo sin pudor
es la que moja
cuando se hace lluvia
no es la que hace unas mil promesas
ni la que barre o toma mil siestas
es la que ama sin ser desnuda
la que seduce a mi alma inquieta

IV

Es la mujer
la que se sueña y es querer
no la mujer que atemoriza
cuando escupe volcán-ceniza
es la que vuela, se hace inmortal
es la que pinta su/mi soledad
es la mujer, esa sensación
está en mi vida cuando no está
y esta en los sueños de mi Nación

V

No es la mujer
que brota y sufre
es una flor pétalo brisa
es cuando habla
es como hechiza
y si soy un tanto justo
es la que contagia, enferma
y mata con su sonrisa
No es la mujer de mis delirios
ni son sus manos
su andar lejano

VI

No son sus pies crea caminos
menos su boca de pergamino
no es su derrière, guedeja de oro
no es su pubis o sus tesoros
es la mujer que rompe esquemas
es la que arde, es como quema
es la que duda o se contradice
y es como un cielo
de mil matices

VII

No es la mujer
que se esclaviza
es cuando toca y te hipnotiza
la que lame el amor
tan delicado
la que entrega alma, vida y corazón
aun cuando
ya la han matado

VIII

Es la mujer
por la que podría esperar
quizá 20 años
o un siglo más
quizá este cielo, quizá un quizá
Es la mujer que sabe a hielo
y aun congelado, pues yo la espero
es la mujer, arde un infierno
siente Universo
llora sin miedo
Es la mujer
que se hace grafito
la que entre estas letras
se va volviendo un rito

IX

No es la mujer
que se hace piadosa
es la que castiga, espina y rosa
es la que miente para no herir
la que es aun más hermosa
al no asentir
es la mujer con la que uno se acuesta
la que se cuela invadiendo sueños
es la mujer en quien se piensa
desde temprano al levantarse
hasta muy tarde en el infinito
es la que enciende dentro
un farolito

es la mujer por la que este desvelo
es un milagro
es un consuelo

X

No es la mujer incondicional
es su inocencia, es su verdad
es principio
abismo
hoy, mañana, ayer
nostalgia
y final
No son sus piernas
ni su abisal
no es su ombligo cándido
y maternal
ni son sus labios
pasión carnal
son sus albores, su despertar
es su refugio útero-abdominal
donde se forja vida
donde no hay umbral

XI

Es la mujer
que se hace grafito
la que entre estas líneas
se va volviendo un mito
es la mujer por la que podría esperar
quizá un milenio
quizá diez, veinte vidas más
es la mujer por la que sueño y no
Ella es todo eso...
Y también todo lo que acabo de negar

viernes, julio 18, 2008

Huellas en el Aire



Intenté
volar a su lado
como si de ser un pájaro más
se tratase
volé cuando fui hebra
de algodón raído
sin el remilgo de plumas
sentía el goce
de ser arropado por el viento
voltear la mirada al suelo
engreído
observar las estancias más recónditas
de la Patria

Pero aquel pájaro alado
inmaculado plumaje celeste
pico plata, trinar despavorido
esa ave rompía inerme
las alturas junto
con su virgen firmamento
y arrojaban sus alas
una turbulencia impía
que me azotaba agudo
hasta mi picada
luego un bullicio en los tímpanos
precipitación al suelo
y un gran BOOM como de
Hiroshima

Pasaba el tiempo y cada vez
más sed de vuelo en el paladar
y cada ocasión el estallido
más escombros/más víctimas...
Pero uno añora

Y entonces
otro despegue
a surcar cielos ajenos
de otras estancias o
de una Patria que aclamó/aclama
héroes muertos
libertadores de leyenda
una que otra fábula
de conquistadores del odio

A la Patria
el regente en su discurso
vanagloria agranda ama
musita acerca de su proeza
le alaba hasta las alhajas
como subastándola
ofreciéndola al mejor postor

Pero cuando cae el telón
su discurso es más preciso:
¡Que se vayan a la mierda!
y comienza allí la orgía
machaca la Patria
la corroe, le empuja fuerte
le abre las piernas
la penetra/la viola
sin clemencia
vocifera ¡Puta!
se carcajea cual hiena
y ya no distingue
entre Patria o Paria

Así la Patria aciaga
se adormece tímida
y los zamuros
acuden
de la carroña de sus cimientos
el festín mezquino

Más la Patria verdadera
no es tres colores
ni cinco estrellas
u otros simbolitos o dibujos
pues la Patria no pare
hijos solamente
también los adopta
la Patria no colinda
con otra Patria
no conoce de limítrofe
ni de infinito

Es huella eterna del corazón
más que de su progreso
con sus hijos autóctonos
y foráneos
no codicia no distingue
porque tiene dos tetas
y amamanta sin preguntar
acerca del nido

Vuelan los pájaros
de brisa fresca
van a reencontrarse
a forjar el cielo
la premonición va tras
sus colas
vuelo arrebatado
quiebra-horizontes
revoltijo
de relámpago y crepúsculo
vuelven los pájaros al vuelo
entre zumbidos melancólicos
y al verlos
surcando/sesgando nubes
trato yo
de seguirles el rumbo
otra vez el aleteo inútil
la turbulencia exagerada
súbito desplome al suelo
y otro BOOM de tristeza

A esas aves sanguinarias
deberíamos cercenarles
el plumaje de acero
arrancarles las alas peste
confinarlas al olvido
de una jaula
y acallar el trinar lastimero
de su miseria esparcida
su miedo infundado
el exterminio y la sin razón

Deberíamos volver a ser
pájaros de pluma y corazón
de esa clase de aves
que no dejan sus huellas
ni en el mar que embravece
ni en la ramada del árbol umbral
no en el suelo que fertilizan
ni en los pavimentos rotos
ni en los tejados de cieno
o en las candilejas marchitas

Los pájaros verdaderos
los que acarician
la tempestad
van dejando
huellas en el aire
esa brutal turbulencia
y otro BOOM...
Quizás
una Patria nueva

Nota: Este va dedicado a mi amiga "La Chilena" Mallén,
ya que fue del título de su blog de donde engendre la
idea para armar este intento de poesía.
Para ti Mallén y para tu patria querida Chile, que también
en el pasado ha sido victima de los flagelos del tirano.
Gracias.
Veneno Nº 1



Y entonces algún día
cuando por fin acepte que estoy loco
-como tu afirmas-
te mataré o
te besaré...
No importa
seguramente
de cualquier forma
sea como sea
morirás...
Y morire.

jueves, julio 17, 2008

Ansias de Luz

Osado yo que desde mi penumbra
quise saber si aquella luz
era una luz o era
una sombra

Osado por perdonarte cuando tuve
tu cuello pendiendo de mi puño
osado por la vileza
de no borrarte efímera

Te miré, te remiré
cada día, cada cuanto
te volviste costumbre
y ya no me cansaba de mirarte
desde el talón a la cintura
desde los surcos hasta la pestañina
pasando por el nácar
mordiéndote los rastrojos
acicalandote las piernas
descubriéndote cada poro
evitándote cada lágrima
capturándote cada gesto
soñándote
desnuda
pura
lasciva



Te exprimí
causal del fastidio
se te notaba tamaño aburrimiento
a veces te hablaba/me hablabas
para aburrirnos juntos
como para saberme vivo/saberte viva

Y asi te viniste
por el senderito roto
a paso cachazudo, cansado
como se construyen los diamantes

Porque muerte eres/al menos en mi
y en polvo nos convertirás
y porque muerte eres
no llegas con aviso
pero tampoco de sorpresa
de alguna manera
estas siempre latente
acuciando, acechando
sin absolutez
porque muerte eres, dices:
agonizarás
no petrificado
no muerto
muerto ya estas
desde tu mirada yaces
con el alma de adoquín
con los días sin fondo



Osados estos ojos
que no se cansaron de verte
y gozarte el hechizo
no de piedra
no de locos
mirarte y mirarte
guedeja y poros
carne sin conquista y sin
coraza

Osado yo porque esa luz
no era luz ni era sombra
simplemente era yo
y la mirada febril
desvencijándose por alcanzarla
hundiéndome famélico
en la opacidad de un delirio
a tientas

miércoles, junio 04, 2008

El Reflejo del Tigre



Ni el tigre que rugía en las venas
ni su confiado andar que era el viento
ni los hoscos devenires del desconsuelo
ya ni siquiera la amenaza breve

Se va diluyendo en su realidad
que el sueño termina y la claridad se cierne

que ya no se cree un alter ego
ya es él, no aquel ideal

Es ciego, y de fe ciega
es imperfecto, pues así lo forjo su esperanza
es su propia ilusión y ansia perderse en ella
para no volver
para no avanzar
para no quedarse



El futuro le atiza a la tristeza
la tristeza que fue ayer
el ayer que se instala en sus horas
y así las horas no transcurren
se apelmazan
se ciñen a la memoria

Como si arrancarse la calma fuese así de fácil
¡Calla!
tu no sabes lo que dices
y yo estoy más mudo que cuando te conocí
y así, mudo, he de quedarme
Déjame tu silencio para imitarlo
déjame tu voz para regar los lirios a tu partida
déjame llorar un poco para apagar mis manos
déjame volver al frío
para terminar de roer al espíritu maltrecho
que no acata fin en su porfía
déjame un pedazo de tu vientre
para sembrar su candor en tierras amargas
y que así renazcas en tu paz, en tu dicha
y así tu grandeza mutile mi razón
y me devuelva al sueño



Puedes irte con tus historias
puedes llevarte todas mis trincheras
puedes dejarme tu latir exánime
vete con la opaca tranquilidad
que de cualquier manera
las hojas quedan manchadas de tu charol
marcha a tu horizonte difuminado
que ya antes he sentido la amargura
enraizándose a mi pecho

Era el tigre que corría en mis venas
era su rugir sin pretensiones vagas
era su presa atemorizada
era mi fin, con su principio...
fue la luz que me llamaba al sol poniente
la niebla que me enseñaba el camino
los pasos que me cuidaban del tropiezo...



Era el tigre que se refugiaba en mis entrañas
y ahora solo queda el tegumento de una bestia indómita
que se desmorona como la vida y sus alimañas

viernes, mayo 16, 2008

Un Bastión de Soledad



La masa hecha de fierros
y yo pendo,
yo pendo

El hombre que corre ciego
y yo viendo,
yo viendo

La muerte que aun no me llega,
y yo rehuyendo
yo rehuyendo

La rabia que se me acerca
y no comprendo,
no lo comprendo

La destrucción que me sosiega,
la voy sintiendo,
le voy queriendo

Otra ilusión que no da tregua,
se va moliendo,
me va royendo

Tu en otra luz,
tu en otra senda,
yo sin alientos
yo sin barreras,
tu en tu futuro,
sin tus cadenas,
tu, esa otra tu,
tu, ese desconcierto...

Yo quebrando el muro,
mi sangre ahuyenta,
me aleja el mundo sin compasión

De soledad es el bastión,
soledad que me ametralla,
soledad con su canción,
y así que muera,
y así,
así sin brillo
así sin son

Se que ya vienes,
se que me turbas,
pero no es aquel rincón,
ni el gemido tardío,
es no perdonarme a mi mismo
el que me quede sin palabras,
es verte huir,
verte sin mirarte,
es saber que estarás ahí
en mi descalabre

Y se sabe el futuro,
impío y maldito,
premonición de mi alma,
maldito el adivino,
maldito yo,
y mi maldita soledad.

martes, mayo 06, 2008

Carta Breve a la Esperanza




Mayo 02 de 2.008
11:55 p.m.
En algún lugar de la noche


Mujer,

Uno no debería prometer nada.
Solo esperar a que el tiempo,
- con hechos -
demuestre las cosas que no deberían prometerse,
pero que los seres humanos,
por incautos,

solemos prometer.

Pero uno promete porque hay esperanza,

y es lo que nos queda,
aferrarnos a esa esperanza.

Yo tal vez haya prometido muchas cosas en mi vida,
a distintas personas,
cosas que tal vez no haya cumplido a cabalidad,
palabras que no he acatado al pie de la letra...
Por incauto.


En cuanto a ti,

espero que el tiempo me de la razón y demuestre
- con hechos -
lo que alguna vez te haya prometido.

No pierdas la esperanza señorita, aun menos estes triste.
El amor sí existe…
Pero mejor, no te lo prometo.


martes, abril 01, 2008

Mujer y el Universo



Veo a todas esas gringas fofas,
con sus pieles blanquecinas, como el mármol,
con sus brillos falsos,
sus atributos de goma,
tienen facciones lindas, si, pero
¡tan comunes!
llenas de refacciones, como un neumático parchado,
y repetidas,
como un puñado de arroces,
como resma de hojas de papel,
con sus ojos verdes,
repetidos como el pasto en la pradera,
o azulitos,
repetidos como el cielo mismo,
ellas no son nada,
nada especial,
simplemente gringas,
llenas de refacciones,
como un carro viejo,
pero en cambio tu...

¿Tu que eres?
¿Cómo se te puede definir?
¿Con qué se te puede comparar?
¿Será que acaso eres de otro planeta?



Tu, en tu piel de arenas venusinas se funden las estrellas,
con tus ojos forjados en los cielos de saturno,
observas el renacer de las galaxias,
con la boca maquillada rojo Marte,
en un beso despides al sol que se marcha a su crepúsculo,
tu cabello enmarañando lunas,
me enreda el alma con tu Universo y yo,
yo solamente con mis ganas de mirarte,
verte los viajes en cometa,
con mis ganas de tocarte,
abrirte más agujeros negros donde puedas escapar,
con mis ganas de sentirte
en los trazos de fresca brisa,
con mis ganas de besarte
en los labios de la gloria,
con mis ansias de amarte
y morir en pro de tu causa justa.



Y yo...
Yo con mis ganas de no añorarte,
pero he aquí que de brisa eres
y andas galopando el cosmos,
emancipada de las constelaciones,
ya ves que estas hecha de gloria,
esa que solo almas santas pueden alcanzar,
ahí tienes que viajas en los cometas
a velocidades ultrasónicas,
mira como te escapas hacia otras dimensiones,
por entre esos agujeros negros que yo tejo...
Y sigo amándote, amándote esa indiferencia.



Te me vas, te me vas,
como que no existís...
Tal vez en otro planeta...

lunes, febrero 25, 2008

Fase 1: Reordenamiento Visceral y Concienzudo de los Sentimientos

Caen chuzos que como lanzas han sido atestados,
caricias frías en cada uno de mis costados,
ven fluir la sangre que aúlla a lunas inertes,
aquellas que fueron esclavas y ahora son mis huestes



Mártires del tiempo, hechizadas en noches de verbena,
como mil ciempiés se evaden en cuevas de mi cerebro
las razones que se esconden por temor a las barrenas,
y a las miradas de espejos que causan desconcierto



Túnel, a través de tu cálida oscuridad he aprendido
que hay mil caminos ciegos que nuestros pies deben vagar,
y encontrar no luces, aun menos chispas ni gemidos,
para reconciliarnos con los sueños que algún día han de llegar



Armo, desarmo, reconstruyo en tinieblas mi rompecabezas,
intuyo amaneceres con sus mieles de ansiedad,
doncellas de campo, líquenes, vastos placeres,
dos espíritus en torno, amarrándose a mis sienes



Lidia una batalla, limpia, bella, decorosa,
jóvenes que codician latidos de pecho ajeno,
hoy tus días se están tiñendo de ardiente sol
y mi mirada se asoma a admirar tu crepúsculo bermejo



Camina sobre lagos petrificados, sobre cumbres intrincadas y tumultuosas,
los silentes bosques se corrompen a su paso y vociferan,
corrientes de sinfonías infestadas con sus azores
tocan las puertas de mis oídos y, sin esperar, se hacen amores,
como una algazara de niños risueños, brincan, bailan, juegan,
con su tenaz vitalidad van azotando cada precipicio,
y en la encrucijada de los sentimientos y la razón
cada cuál usa sus herramientas para enredar los intersticios



Mátame si puedes, ahora que la madeja se posa en tu mano,
habla fuerte y sin clemencia el trueno que desde tus ojos desciende,
y ahora que estamos a solas, compartiendo el plenilunio que tanto extraña el inconsciente,
antes del eclipse mátame con tu amor, y si quieres, sepúltame para siempre,
pero nunca exhumes mi recuerdo de la cripta que llevas en tu corazón
o tendré que vagar errante por esos túneles agrios, carentes de canción,
y recorrer tus venas quemándote las ganas, royendo tu memoria, clavándome en tu pellejo,
como una espina madura enconándose en una aciaga flor de pétalos añejos,
mátame eternamente y con tus brazos, abrázame en cruento exilio,
pero nunca más me sueltes, pues de caer, seria el averno mi asilo.

lunes, noviembre 19, 2007

Sabes Bien

Ahora que dormida te contemplo,
conquistando algún imperio,
seguramente estarás.



Y tu cuerpo se acomoda al lecho,
procurando algún calor,
el que yo no te he de dar.

Partirás, con los labios entreabiertos.
Partirás, con la risa puesta al viento.

Eras huracán que sostenía
voluntades al azar,
sin temor a destrozar.

Y el silencio de los rostros
en tu alma se encogía,
ya sin ganas de gritar.

Partirás, con las huellas empapadas.
Partirás, con mi alma a tu alma anclada.



Sabes bien, que aunque tengas que partir,
seguirás aquí...
Sabes bien, a pesar de que te has ido,
aquí estas al lado mío...

¿Para qué torcernos más las manos,
si de ellas no brotarán confesiones?
¿Para qué apretujar un corazón
que no siente más dolor?
¿Para qué aguantar el llanto?
¿Para qué decirte esto?
¿Para qué vendar los ojos,
si ambos estamos ciegos?
Sabes que al llegar hasta el umbral,
ya no estaremos...



Fuiste un nombre con voz de irreverencia.
Fuiste un nombre imantado a mis pupilas.
Fuiste tu, y yo nunca te encontré,
ni en los huesos de la bruma,
ni en las cartas de tu piel,
siempre tu, mojando con la lluvia,
de la cual me refugié.



Y ahora que decides esparcir tus hojas secas,
confinándome a tus pasos,
no puedo seguirte.

Cada vez que vea el sol muriendo,
al ocultarse del mundo,
vendrás para luego irte.



Partirás, con los días borrascosos.
Partirás, y yo te veré...

¿Para qué torcernos más las manos,
si en tus manos callaré?
¿Para qué quieres curar a un hombre roto,
si mañana me hundiré?
¿Para qué embriagarme tanto,
si ya no te olvidaré?
¿Para qué evitar el llanto?
Recordarte ¿Para qué?



Sabes bien, aunque hayas de partir,
de tu voz, un eco se queda aquí.
Lo sé bien, sé muy bien que has de marcharte,
pero en mi te quedarás,
en mis labios sin tu nombre,
en el lecho, en el umbral,
saltarás desde la hiedra,
quedándote en mis tinieblas...

Ahora que dormida te contemplo,
conquistado algún imperio,
seguramente reinarás.

Y tu cuerpo se despierta lento,
impetrando algo de amor,
el que yo no te negué...
El que yo no hube de darte,
pero igual te regalé.



Sabes bien, que mañana no estarás.
Lo sé bien, muy bien, pero no mi terquedad.
Sabes bien, que entumecerás mis días,
Sabes bien...
que te quedarás, no en tu cuerpo ni en mi piel,
no en tus manos ni en las mías,
ni en las glorias de papel, ni en las noches de ambrosía…
Te irás lejos, de las horas del ayer,
robando mi algarabía,
pero siempre regresarás, lo sé muy bien,
recubierta… convertida en poesías.



Partirás, con mis ojos desvelando tu mirar.
Partirás, con tu risa... con tu risa y nada más.

viernes, noviembre 16, 2007

Un Lamento Mudo



Mudos palidecen en procura de sus recuerdos.

Sus ojos fijos, observan la eterna cadencia de la ignorancia propia,
y dentro de sí mismos, escarbando esta un sentir herido, un poco malogrado,
pero lleno de curitas que han cumplido su papel al hilo: Sanar.

Mudos, como dos rocas sordas, empeñados en silenciar el tintinear del oleaje...
Transcurre otro silencio, hondo, tembloroso, un instante sordo que llama a los elegidos,
los cubre con su nube de vahído,
dos silencios, profundos
Uno tuyo...
Uno mío...

¿En que rígida vara te encuentras tu, equilibrándote?
¿Cuándo dejaré yo de tambalearme como un tonto entre tus maneras?



¡Ay del hombre cuando es mudo!

¡Ay del hombre cuando rompe su silencio!
¡Ay de mi, que he estado dispuesto, a punto de hacerlo!
¡Ay de ti, por lo que habrán de digerir tus oídos y tu palpitar!

Mejor, algún día inventaré un canto extraño, que te circunde,
que te hable por mi, un canto inteligible, no este chapurreo inane...
En una confesión perecerá ese grito franco, pues, al fin y al cabo,
solo será una tímida caricia, que te flanqueará el alma.

Yo solo quiero que en tu albur permanezca una huellita mía,
que de tu mente no desvanezca alguna remembranza buena que te haga sentir cerca de mi,
que tu sepas lo que ya sabes, pero que yo quiero decirte,
que yo procuraré no volverlo a repetir tan fuerte...
solo un poco quedo, para que tu no termines de enterarte,
solo un poco suave, para que no creas que es mentira,
tal vez en cascadita, para que nunca se te olvide...



¡Ay de ti que no conoces cuanto invade mi tristeza!
¡Ay de ti que aun no sientes como afianza mi alegría por vos!
¡Ay del mundo, que yo no deseo descubrir tu llanto!
¡Ay de mi si no presiento esa mirada sincera!
¡Ay del hombre, que por fobia al temblor, no agita sus palabras
y se queda solo, mudo, encerrado en un "pudo ser", condenado a su evocación!
Ay mi vida, linda que has sido conmigo ¡Que escaladas que propones!
¡Y yo que incauto, las acepto!
¡Ay corazón mío, esta mudez es muy lenta, pesada y apesadumbrada!
¡Ay que a su lado, o alejado, permanece inmaculado este berretín!
¡Ay silencio, como me revientas!
En cambio tu, ¡Mira que sos duro de reventar!




martes, octubre 30, 2007

Cuando Le Diga Que Sos Mi Niña

Hieres, apasionas, obsesionas muchas veces,
e incluso te atreves a matar

- inescrupulosamente...



¿Por qué sos asi mi niña?
Nos quemas el pecho y le atizas, para que arda como un infierno,
nos arremolinas el pasado con el presente y el futuro,
y nos regalas sueños lindos, pero repletos de un carcomiente titubeo.

¿Por qué? Dime mi niña.
Haces que el cuerdo adopte en su vientre famélico
una locura de mariposas agitadas,
le haces probar tu osado dulzor...
le amenazas con tus dardos de juguete,
le pintas una fábula, y luego le besas la frente, solo un poco, muy tenue...



Vaya que esa grandeza que tu posees es tan indeterminable como
la edad espacial.
Vaya que tu odisea y arrojo son mayores que los de
cualquier ejercito pretoriano.

Que como la esperma derretida de los cirios,
se desvanezcan los labios de todo ruin y nefasto humano
que tizne tu pureza en nombre de la mentira y su perfidia.
Que su corazón se pudra como una fruta agria,
y que se apiaden las estrellas de su alma perversa.

He proferido mi maldición, niña mía...



Que lástima se produce en mi, al observar perplejo como los seres humanos
tan fácilmente nos dejamos invadir por las sombras brunas y mordientes de las manta rayas.
Es un temor recalcitrante, que nos neutraliza y cala hasta en los nervios,
nos hace lerdos, nos transforma en seres inocuos,
ocasiona esa ceguera inaudita que es una catarata incuria, que va, de a poco en poco, encapotando la razón.



Miedo, miedo y nada más que un simple y testarudo miedo...

Mi niña, ellos te temen con el temor que se siente por un
horripilante monstruo de mil cabezas.

¡Que estupidez!

Míralos tratando de rehuirte.
Míralos como desesperan en su intento por trepar, y sin alientos ya,
se disgregan sobre tu escarpada cuesta.



Bien sabes mi niña que estamos imantados a tus eternos brazos,
a tu pecho benévolo, al candor de tu cuerpo,
a tu límpido y precioso halo.
Canjear ese temor por decisión, por la iniciativa,
podría ser la solución a muchos de los males que nos aquejan,
a las preocupaciones, a nuestras incongruencias...
podría aportarnos muchos granos de paz.

En mi vida ya no existe esa manta raya, mi vida ahora viste orgullosa
un velo transparente, inmaculado, puro, justamente como vos mi niña.

Esta tarde, cuando le vea, te pronunciare con todas mis fuerzas,
gritaré tu nombre niña mía, y entonces ella lo sabrá,
cuando le diga que sos amor y que ella es mi niña.



jueves, octubre 11, 2007

Aves Negras

V
inieron miles de sueños a posarse sobre mi lecho,
y como una bandada de aves negras
en una noche platinada,
rompieron el silencio de mi calma etérea...



En ellos, galaxias colisionaron entre sí,

y al preñar al Universo, de este retoñaron millares de estrellas

que se quedaron atrapadas en el infinito brillo de tus ojos,

aquellos ojos de los que mi mirada también quedó hecha presa.


Cerré las ventanas y le puse un velo a mis pensamientos
para tratar de no retornar a esos planetas perfectos que me he inventado,
pero es imposible dejar de viajar entre tus nebulosas siluetas,
y entonces el recuerdo y el deseo se hicieron presentes nuevamente,
como las cenizas al fuego, como el rocío a la lluvia,

como tu al ideal...



Las arenas reclamaron cardos,
pero en ti nunca vi espinas,
así que te hundiste en las dunas ambiciosas,
tratando de fundirte en su vasto desierto
y convertirte en mis espejismos,
pero más tarde descubriste que siempre has sido la mar,
aquella mar que antes he visto bañando tu espalda
y coronándote de blanca espuma,
aquella mar arrebatada y misteriosa,
profunda, a veces impasible,
aquella mar en la que yo he naufragado,
por testarudo,
por querer sentir tu querer,
un querer agónico,
un querer que he querido rescatar,
como una joya de tesoros invaluables,
una encomiable misión que se me revela acaso inalcanzable...



Yo no quería esta incertidumbre,
pero te atreviste a escabullirte en mis preludios de sueños,
sin pedir permiso,
aquellos sueños en los que te vi
iluminando con un rayo de sol que se colaba
entre los nubarrones borrascosos,
el vacío inmortal cuyo peso fue mi grillete,
mi cadena perpetua,
tu piel fue un destello que refulgía
sobre los ocres de la tierra,
resplandeciendo sobre los azulejos de las aguas,
desparramado sobre los verdes pastizales,
esclavizando los montes con sus ropajes de nieves perennes,
igualando al cielo en su pureza…



Me trajiste el silencio con su curioso lenguaje,
tan callado...

Silencio, si tu conocieras el vértigo de las palabras,
me invadirías de por vida,
pero el temor es poca cosa
comparado con lo poderoso que se siente estar a su lado,
sin poder desatar la furia de los sentimientos.

Me concediste el tiempo, pero,

todos los relojes del mundo no son suficientes,
porque nada llega a tiempo...

Nada llega a tiempo,
ni tus manos que se pierden entre la bruma,
ni tus labios que se esconden en la luna gris,
tampoco las palabras que hace tanto se apelmazaron sobre mi lengua,
pesan como un yugo, queman como brasas,
se atiborran formando un tumor que empalaga la garganta,
por mucho tiempo han intentado escabullirse
pero se han visto impedidas por mi falta coraje,
por mi exceso de cordura...



¿Por qué ella?...
¿Por qué tu? ¿Por qué yo?
Las mismas preguntas cabalgando sobre un calco empecinado.
Pienso que tal vez sea a causa de esta soledad,
que apretuja y arranca el alma, amilana...
Puede ser la costumbre a tus locuras,
a tus símiles...
La costumbre al resplandor de tu risa,
a la sagacidad de tus palabras, a la alegría de tu cuerpo...
La costumbre a la prisión de tus ojos,
a la justicia de tu mirada, a la inocencia de tu andar...
Acostumbrado al ruido de tu nombre, a tu futuro desdibujado,
a lo extraño de tus virtudes...
Acostumbrado a la costumbre.

O tal vez sean las verdades que me he empeñado en negarme.

Malditas palabras, sé que algún día,
cuando esas aves negras callen,
no aguantaré más,
tendré que liberarlas a gritos,
y el viento se encargará de susurrarlas a tus oídos,
para que sepas que imagine como te quebraban la vida
aquellas lágrimas que lavaron tus penas,
y que sentí aquellos últimos alientos con los cuales perecían
los pedacitos de amor que te restaban.
Que sepas que esa herida no fue solo tuya,
yo también la hice mía,
profunda, abierta, insufrible,
todo con el propósito de ayudarte a curarla…
Pero la cicatriz, esa no te la pude borrar,
porque dicha herida te la infligieron en el alma...



Quiero que sepas que en tu ausencia, yo fui tu sombra.


Me despido antes de que partas,
con esta mirada atemorizada,
con tu nombre en un suspiro,
sin promesas,
sin más nada que un hondo silencio.

Y no quisiera quedarme aquí, anclado,
viéndote con ojos de ilusión,
pero es inevitable el querer sentir
esas lanzas atravesándome y desgarrando cada sentido,
como aguijones ponzoñosos de avispas cultivadas en mi propio enjambre,
es una adicción sustituta a esa dosis de amnesia que encargue y que aun no he recibido...
Es solo otra excusa para sepultar en los días pasados
las imágenes azules que tapizan mi cabeza.



Hoy, incapaz de seguir ocultando la esperanza de mi mirada,
me arranque los ojos,
y los arroje a los cuervos.

martes, septiembre 11, 2007

Cuando Te Robas La Luna



¿Para qué despertarte luna?
Si tú soñando, desgranas el cielo
¿Para qué rogarte que te muestres?
Si tus adagios son solo anhelos

Pero dime luna,
¿Por qué insistes en reflejar su espectro?
No ves que lo que quiero es que se marche,
que se vaya y otorgue alas a su vuelo;
que parta y no acreciente más este desdén,
que se ofusque mi memoria,
que retorne a su edén



Tu arrullo se lo pintaste en la cara,
tu menguando, ella sonriendo,
embelesada danzaba, como ríos con su lecho,
y mil granates emergían, iban corriendo,
cuales bandidos a enterrarse entre su pecho

Cada noche en plenitud aparecías
y su rostro iluminado era de ensueño,
inmersa en sus humildes fantasías
se tragaba el oscuro firmamento,
yo perplejo y atónito fingía,
imaginando que era su guardián de acero



Luna, tu nunca fuiste mía,
ni del sol, ni del invierno,
más a veces en mis sueños presentía
que me arrebatabas de la boca un beso,
y fulgurando con lasciva tentación
te remordía de tu sino hacerme preso

No, nunca me importó que te irías,
llevándote a la luna enclaustrada en aquel cofre añejo,
desde el principio de los años sapiencia yo tenia
de que tus alambres se trenzaban,
reconstruyendo tus fueros.
Lo que me preocupa es que te me has ido,
sublimando todo grito lastimero,
me preocupa que te has ido para siempre,
y me has dejado tu recuerdo, vehemente.

Haciendo Un Aparte



Saludos.
Esta es la primera vez que uso mi blog para publicar algo distinto a una poesía. Pues resulta que hace unas semanas atrás, una señorita, quien muy amablemente, acepto visitar mi blog, me dejó sorpresivamente agradado al otorgarme un premio denominado Thinking Blogger Award. Este post no tiene la intención de jactarme del haber recibido dicho reconocimiento, que aunque para algunos parezca una pequeñez, pues para mi es algo muy gratificante, al saber que existe gente que aprecia las sencillas palabras que se me derraman sobre este espacio virtual. Este post lo hago simplemente para agradecerle a alejandra_writer por tan cordial distinción, e invitarlos a visitar el blog de esta emotiva señorita http://aficionesdealejandra.blogspot.com/, para que lean algunas de sus "locuras" como ella le llama.

Una vez más, gracias Alejandra, estamos en contacto.

Un caluroso abrazo para todos.

El duende soñador

viernes, agosto 03, 2007

Un Tango Muerto

Este es un tango, un tango muerto
nacido en la penumbra de mi corazón,
este corazón desvencijado

ya por el tiempo, por el desamor

Y es que cuando un amor se muere,
nos lo arrancan de las manos,
tal vez sea porque nunca
aprendimos a cuidarlo,

se nos mancha toda el alma
de dolor y frustración
por perder al ser querido...

me consuelo en el licor


Y si este vino es mi sangre
que se derrame todo,

y que brote de sus charcos

el amor que te falló


Este es un tango, un tango muerto,
tan solo un canto que no escucharás,

y esta es la copa donde he vertido

mis amoríos y mi soledad


Al dar la vuelta a otra hoja
me he dado cuenta, quizá muy tarde,

que mi nostalgia jamás se irá
,
ni esta desdicha, la muy burlona,

juega conmigo a voluntad

Ahora que partes, giras el mundo,
es mi desgracia tu felicidad,
vaga risueña por esta vida
que de amarguras jamás sabrás,
yo te doy gracias amada mía,
solo te pido un último favor...
Que me guardes en un pedacito,
en un retazo de tu corazón

Este es un tango, un tango muerto,
es otro canto que jamás oirás,
desde las pampas, amada mía,
en todo canto se te recordará

Al filo de la navaja
no le importan los colores,
ni las flores que se posan
sobre tu pecho, mujer,
arráncame el sentimiento
y consérvalo contigo,
pa' buscarte eternamente
cuando vea el amanecer,
la brisa desesperada
me murmulla aún tu nombre,
pero si el puñal atina
tal vez no te vuelva a ver

Y si de esta herida es mi sangre
que se derrame toda,
y que brote de sus charcos
el amor que te faltó...
ese amor que aun no encuentras...
aquel amor que se murió...

Nota: Dedicado a mi mejor y querida amiga I.J.M.S., por ser una mujer excepcional y porque fue ella quien, inconsciente e inocentemente, me dió la idea para concretar las palabras que se conjugan en este escrito, en este tango. A todos se nos muere algún amor en la vida, lo bueno es que el amor siempre resucita. Gracias por la inspiración.

martes, abril 17, 2007

Surarica, La Tirana

Luciérnagas malditas, acallen sus centelleantes luces,
esta esperanza es débil y se agota como el rocío de la mañana,
es oscuridad donde los resplandores incandescentes de sus vientres
se sienten como extrañas piezas, adjuntas a un cuerpo inerte,
sin sensaciones, demolido por el roce constante del viento.
Cada fecundo instante, se extravía el sol,
y los horizontes se funden en una aurora para apartar los caminos,
dejando así solo una confusión de voces
y un desastre que se hace inminente.

Ustedes, ruinas mías, cantos aborígenes de pájaros y bestias,
valles roídos por el cieno que curte
hasta las miradas menos piadosas,
una estirpe en tu nombre,
hombres del ayer sumergidos en el asfixiante hoy,
como disfraces extraños, se mezclan entre la indiferente multitud,
conquistados por las columnas de basalto,
sepultados bajo lozas de concreto,
sin festejos, sin llantos,
adornados con símbolos de papel
que no guardan significados ni historias que contar;
retoños del pastizal,
sus manos corroídas por el tiempo
y la sensación de luces cada vez menos visibles,
una y otra luz que se apagan,
mientras al rey Jagüar no le queda otra opción que engullirnos
para proteger sus palacios de roca y madre selva.

Suramérica, reina y vasalla,
paraíso corrompido por los frutos podridos de tus propias tierras,
hijos necios, agitados en probetas,
renombrados sin nombre,
cantos aborígenes y lluvias que se niegan a venir,
fantasmas de sabana cuidando nuestro descanso y, una vez más,
la corriente de un caudal que rompe el silencio de la noche
con unos colmillos de marfil prestados,
no distingue fronteras y arrasa con la suciedad a su paso,
bestias inefables, hombres malditos,
luciérnagas sin luz, hombre sin espacio ni tiempo,
hombres solitarios, vagantes, errabundos,
nómadas sin tribu.

Otra vez, es el alba y, otra vez, el hombre se equivoca...

jueves, febrero 15, 2007

Reina de Corazones

En la orilla del peñasco se apoyaban tus últimos alientos,
cansada de vagar y de tragarte las luces iracundas de esas viles calles
que nunca te brindaron su cobijo, ni siquiera palabras de bienvenida,
mientras tu, en la búsqueda infatigable de un respiro sin trazas de uso,
libre del diario trajinar de la cotidiana vida,
seguías estática, sin poder alejarte del bullicio
y de las calamidades de la gran Babilonia.

Tu no lo sabes, pero mientras hacías ese camino,
que amoldaste como si de una masa informe se tratase,
hasta convertirlo en un puente que te llevo hasta este paraje,
yo de lejos te observe, y apunte en las arenas movedizas
las cifras correspondientes al tiempo que te tomo llegar hasta aquí.
En dicho recorrido calcinaste las nieves de los montes
en tu escalada hacia las nubes,
te tumbaste sobre una de ellas y le conferiste dotes de alfombra voladora,
a pesar de no poseer lámparas mágicas
habitadas por genios que complacieran tus deseos.
Luego, te lanzaste por los aires en caída libre,
derritiendo el viento a tu paso,
rasgándolo en mil pedazos hasta enterrarlo entre las dunas
y la vegetación xerófita que amortiguó tu leve paso por sus praderas espinosas.
Más tarde, corriste sobre los lagos, dejando pisadas de fuego entre sus aguas,
y en remolinos, sumergiste vidas pasadas, tristezas interminables,
vidas que no valían la pena.

Furia eterna desatada cabalgando sobre tus espaldas,
entregada a las hordas de vasallos que aclamaban tus logros,
guardaespaldas de tu última gran misión: Desorbitar los planetas a tu paso,
y atrapar las constelaciones en tus redes de telaraña,
para vaciarlas en el rincón más inhóspito de un agujero negro,
y así robarle esa sensación de venganza a la noche.
Quemando palacios de reyes condenados a tu exilio,
cabizbaja ante la adversidad, pero nunca rendida,
empuñaste nuevamente la espada para desangrar las miradas de hipocresía
que no toleraban tu magnanimidad...

Pero nunca te preguntaste cuantos de esos súbditos en realidad te adoraban,
y cuantos otros esperaban solo las lisonjas,
para hacerte resbalar sobre tu generosidad desmedida.
Reina ¿Quieres saber cuanto tiempo ha transcurrido desde entonces?
Ninguno, cada grano de arena permanece aquí apilado,
las agujas del reloj paralizadas,
el sol sigue siendo el mismo de aquel verano,
y tu no te has movido de ese trono, haz permanecido siempre ahí,
al borde del precipicio, soñando sueños de otros,
creyéndote en pieles que no son las tuyas, y yo,
yo siempre intentando alguna maroma,
algún truco que te distraiga de tu letargo,
más este traje de bufón, que alguna vez fue de alegre multicolor,
ya comienza a hacerse harapos.


Suertes van, suertes vienen, yo me conformaría con que fueses real,
Reina petrificada, hecha de sueños, de ilusiones,
mientras tanto pediré otra baraja para ligar una Reina de Corazones.

jueves, enero 25, 2007

Odas a la Luna

Solía vagar estos bosques solitarios,
meditabundo,
sin mayor compañía que la de mi manada,
errantes,
buscadores de libertad, horizontes y aventuras...

Cada día disfrutaba esperar a que cayese la noche
y nos cubriera con su majestuoso manto
de oscuridad taciturna y perpetua,
llenándonos con su vacío ennegrecido
y con su lecho estelar,
siempre igual de prepotente,
engalanada con su brillo eterno.
En esos momentos decidía separar mi rumbo de los demás y,
siempre en soledad,
dedicarme únicamente a aguardar tu salida,
cada noche,
esperando que tu movimiento menguante cesase
y diera paso al esplendor con que nos deleitabas
de a poco en poco, refulgiendo,
cada vez más imponente ante mis ojos,
yo al borde del desespero, de las ansias,
hasta que al fin llegaba la noche mágica y perfecta,
esa en la que los océanos se mecen sobre su lecho
y alborotan sus aguas, en una sacudida constante,
danzando a tu ritmo,
en un rito de veneración por tu llegada,
nos enviabas el regalo de las mareas,
yo allí, aguardando,
y justo en tu plenitud
te dedicaba un canto salvaje,
el mismo que oías cada noche
al momento de mi dulce caída,
tras el hechizo expelido por la aurora que te circunda
cuando decides esconderte tras las sombras nebulosas.

Durante muchos años he corrido en estampida sobre la bruma,
conduciendo mis instintos, para evitar caer en la tentación,
insistiendo,
igual que la abeja insiste en violar a la flor,
para luego robarle su polen y alguno que otro placer
a fin de confeccionar su dorado tesoro, almíbar de reyes,
y aún insatisfecha,
proceder a insertar alguno que otro aguijonazo
en procura de evitar que manos envidiosas roben lo que ella ha hurtado...

Acostúmbrate luna,
¿Acaso cuándo has sabido de lobo alguno
que deje de llevarte su serenata de aullidos?
¿O de alguno que cese en la persecución de su presa
y caiga rendido ante tu resplandor?
En cambio, entrégate a mis fauces
para que te sea menos doloroso,
permíteme devorarte,
destrozarte la armonía,
y cuando haya acabado
no tendrás que seguir esperando
la vana promesa que te hizo tu dios
de bajar algún día a tierra.
Los dioses, ellos siempre se andan por las nubes,
y si no me crees,
obsérvate tu misma reflejada en las olas.

Puede que yo no sea más que un simple lobo hambriento,
puede que no posea naves intergalácticas de increíbles artefactos
como las de Gagarin o Armstrong,
que me permitan llegar hasta tus aposentos
y navegar tus mares nacarados,
pero puedes apostar con los ojos vendados
que la próxima vez que duelas,
mi aullido despiadado será el canto sempiterno
que te seducirá de una vez y para siempre.

Desde esta orilla del Universo, apartado de mi jauría,
miro a tientas, observando de reojo el vaivén de los siete mares
y no logro hacer que tu reflejo desaparezca,
aunque ya he devorado todas esas aguas con sabor a sal...

lunes, enero 15, 2007

Enroque de Sirenas

Descubierta al fuego
Paseando tus pelusas
Caricias de un ciego
Naufragado en los escombros de tu piel
Toda tu cadáveres
De espuma y arena
Un canto enloquecido
Irritando las pupilas
Que te observan regresar
Entre máquinas de vapor
Albergando un nuevo olor
Y una despedida que se borrará
Al instante
Mientras derramas la hiel
Las escamas se te caen en tropel
Desnuda...

Y entregarme a la locura
Una vez más
Y embriagarme de amargura
Y de un rayo de sol
Enredado en la paciencia
Como quema
Quema aprisa
Si me escondo
Me haré trizas
Vamos ya sirena encuentra el mar
Que poco a poco te deslizas
Vamos ya sirena encuentra el mar
Para que puedas soñar
Vamos ya sirena encuentra el mar
Y te sientas a cantar...

Satisfechos los oídos
Lima un corazón ya desgastado
No soportará otro grito, despiadado
Y se arrastra a la cornisa
A contar sus propios brillos
Destellos de alta mar, que no se deja navegar
Hundido en el baúl de los tesoros
Un acuario que sirvió de cárcel
A un cadáver
Naufragado en los escombros de su piel
Y escamas con sabor a hiel...

miércoles, diciembre 06, 2006

De la Volatilidad

De ladrillos de añoranza construí, en cada amanecer, mi refugio de nostalgia.















Solía ir frecuentemente a guarecerme entre sus paredes
y me deleitaban los cuadros que de ellas colgamos,
en armoniosa quietud, perfectamente acomodados,
repletos de promesas que nos hicimos alguna vez.

Yo prometí lunas saturninas
para sustituir las luciérnagas que iluminaban
los escombros de tu soledad.

Tu prometiste días sin horas, posiones infalibles para producir hechizos efectivos,
compartir tus mendrugos de tristeza.

Yo prometí escudos infranqueables para proteger tus batallas,
viajes sin destino y sin fecha de regreso fijada, rituales libres de tabúes,
melodías hipnotizantes, devoción incondicional.

Vos prometiste un mar recíproco,
constelaciones para salpicar las noches
y un lecho mutuo de madre selva, bajo el cobijo de tus estrellas...

¡Tantas cosas prometimos!

Alguien debió advertirnos que las promesas
suelen caer como caen las gotas de lluvia,
a torrentes, desgranadas, sin pedir permiso,
te empapan enteramente hasta mojarte el alma;
pero luego, cuando la tempestad amaina,
la luz del sol no da sosiego,
su prolijo calor nos evapora incluso hasta los sentidos,
observamos incrédulos como esas promesas se evaporan cuál si fuesen de éter,
se van fundiendo con el aire, cargado de palabras
que también se han ido evaporando desde otros labios,
y se muestran ante nuestras pupilas,
como una película que transcurre en cámara lenta,
se van alejando de nuestras latitudes
y luego, todo lo que queda, sigue cumpliendo el mismo circulo vicioso;
se nos evapora la vida,
se nos deslizan las memorias entre los dedos,
todo se vuelve inevitablemente tan volátil... absolutamente todo.

Solo conservo este profundo sentimiento
que nunca fue una promesa en el citado listín.
Más remueve los hilos de mi conciencia el no tener la certeza de saber si,
una vez que estas palabras te contagien,
seguirá ese sentimiento allí intacto, o habrá pasado a formar parte del ciclo,
esfumándose cuál si fuere el humo exhalado por una vieja pipa.


¡Jah! ¿Las lagrimas?
No sientas pena ni lástima por ellas porque,
inevitablemente, de un momento a otro, también se evaporarán.

miércoles, noviembre 22, 2006















HOY NO TENGO DONDE CORRER

Hoy no tengo donde correr.
La prisa se me ha trabado en la arena que, inclemente,
transcurre como si nada le importase el futuro.

Mis pasos amalgamados con mis huellas
ya no dejan su rastro, y paso a convertirme
en una mancha más entre la multitud.

Hoy mis manos no se conocen.
Entumidas, parecen olvidar todo lo que alguna vez
aprendieron a crear, para luego entregarlo en ofrendas.

Un norte que no conozco se aproxima
y trato de huir de su pérfida lengua,
pero allí me he dado cuenta que correr
no me servirá de nada,
pues no hay forma de escapar al destino.

El anuncio esta hecho, la suerte echada
y las sombras asignadas a cada quien.
Vago los días sin preocupación,
enclaustrado en la monotonía de un tren
que parece llegar siempre a la misma estación.

Añoro la simpleza de los momentos que viví contigo,
las acuarelas que teñían de multicolor los paisajes,
las canciones que aprendí a revivir y sentir como mías,
el deseo de libertad que se convertía en nuestra atmósfera.

Hoy mis pies están cansados de correr y perseguir
un futuro que no me muestra ápice de certeza.
Dejo caer mi entera humanidad sobre el trono de piedra,
y mirando a través del ventanal, sigo viendo al mismo Norte.
¡Sí! Sigue allí, impávido, al acecho, como un cuervo hambriento.

- ¡Esas balas no son para mi! Grito.
Lamentablemente es muy tarde.
Sus palabras ya hace rato que me han atravesado.

viernes, noviembre 10, 2006

CAMALEÓN
Tú nunca me vas a comprender...
Porque soy como un acertijo,
y con cada bocanada de aire que tomo,
muto en uno más.
Cambio de piel y creo estragos a diestra y siniestra
para que nadie me delate.
Suelo ser frío como una broma pesada,
pero cuando me enciendo,
ardo hasta el punto de convertir todo lo que toco en ti.
Y así voy construyendo mi armatoste, variopinto,
de escalofríos y sin sabores,
de hierbas y algo de metal,
pintado con lodos, adornado con cristales rotos,
tan complicado como un rompecabezas de piezas sobrantes.
Ya sé que te disgusta el no atinar,
y sin embargo sigo esquivándote, no me entrego aunque quisiera,
permanezco escondido entre la maleza de los días que transcurren
como ríos sin cauce.
Estoy desprovisto de tu cobijo, pero por ahora, solo por ahora,
así me siento bien.
Puede que mañana, o tal vez el próximo siglo,
busque nuevamente tu regazo para guarecerme...
Tú seguirás sin entenderme.

miércoles, noviembre 01, 2006

Seppuku

Lo que mana de cada hendidura de la tierra,
provocada por las dagas que han clavado en sus dominios
en cada intento errado por conquistarle.
Las raíces de las que brotarás como una nueva flor,
mientras en la hoguera, las brasas del carbón propician el calor adecuado
para fundir los 15 o más pliegues
de la matriz que conformará el alma sólida,
aquella alma que fue dos y se fundirá en una, de un borde filudo,
cortante, exacto, ágil, aniquilador;
y otro resistente, rígido, dúctil, protector,
cualidades forjadas en su belleza
¿Florecerán nuevamente los cerezos?
Puede que si, pero no sucederá hasta tanto
el invierno migre hacia otros parajes
y se oiga el trisar de las golondrinas,
anunciado con su canto la traición cometida
por la que el guerrero afrontará su anhelado destino,
sin temor de encarar la vida verdadera
que le espera al otro lado del camino,
un nuevo manantial de aguas frescas, un nuevo amo,
a quien le será fiel como el sol al día, como la luna a la noche...
Después de todo ¿Qué es la muerte? La muerte... solo un estado mental...

miércoles, octubre 25, 2006


La Hojarasca

Seguiré caminando,
y, a medida que avance, iré borrando los pasos que atrás he dejado.
Puede que así, finalmente encuentre aquel lugar...
Es un paraje solitario, bañado por calidos colores y un olor a bienvenida.
Allí recrudecen los lamentos y se hacen más largas las horas,
y bajo árboles desechos por la estación,
yacen las hojas que cubren el pasadizo secreto.
Solo yo he estado allí, y desde allí he invadido sueños ajenos.
Por ese pasadizo suelo escabullirme hacia ti
para invitarte a soñar juntos.
A medida que me acerco, mis parpados se van cerrando, pesados como rocas;
el letargo empieza a invadirme lentamente, y cesa mi caminar.
Ya me encuentro listo y me apresto a iniciar un nuevo viaje hacia la psique
¡Cuantos deseos allí reprimidos! Es hora de liberarlos, sacarles los grilletes,
sin importar que no se cumplan, luego buscaré otros modos, pero esta vez no permitiré que se queden estancados,
sin transmitirse. Esa es mi misión principal.
Solo así te impregnare de ellos para que sepas cuan grande es mi afecto y devoción hacia ti.
Mira los escenarios que he pintado en las paredes de mi inconsciente,
sin fronteras, sin prisa ni calamidades,
justamente como a ti te gustan.
Ahora acompáñame a ver los acantilados y saltemos, sin temor que no habrá riesgos.
No te preocupes por el vacío, las corrientes suavizaran nuestra caída.
Solo quiero que veas como hierve la sangre que atesoro
y observes las huestes de mis sentimientos fundiéndose con tus alboradas.
Esta es tu leyenda, nuestro sueño su progenitora.
Mientras cada luna se desvanece, tu te preparas para el retorno.
Yo quizá me quede aquí, cuidándote en tu ausencia, esperándote con esas ansias que se acrecientan
a medida que se intensifica el crepúsculo.
Y tu allí tendida, dormitando sobre la hojarasca.

viernes, octubre 13, 2006

DESPUÉS DEL AMOR

Cuando hubo amor, después de todo, lo único que queda es amor...
Ese es el amor real
No puede transformarse en odio, ni en resentimiento,
ni en sentimiento alguno que le contraríe,
pues entonces ese amor simplemente no lo fue
Cuando hubo amor y el amor se aleja,
solo se puede desear bienaventuranza a ese amor que se escapa
pero que al fin y al cabo sigue siendo el amor de siempre
Y por sentir ese amor, debes aceptar su libertad, su felicidad, y regocijarte en ello...
Una vez que dos almas se han unido, en una unión pura, total,
nunca se separaran
Aun cuando sus habitáculos de carne, hueso y átomos estén distanciados por millares de puntos
Y aun cuando las circunstancias de la vida guíen ese amor hacia otros recovecos...
Por lo tanto no te extrañes si algún día, después de todo, te digo que aun te amo

martes, octubre 10, 2006


Ella Nunca Viene Sola

Ella nunca viene sola
Viene encadenada a un pasado compartido,
a un futuro incierto,
pues aun no ha aprendido a volar del todo
Prefiere la aparente seguridad
que le brinda la roca sobre la cual permanece posada,
a los vacilantes aires que le incitan a elevarse
y fundirse en esta aventura que es la vida,
como quien se posa sobre la razón,
ignorando las corrientes puras que emanan del corazón...

Pero es de entenderse
Muy dentro de si sabe que quiere volar, expandirse,
solo que es muy joven aún para tomar el riesgo
y prefiere ser cautelosa,
teme desplegar sus alas, cual si fuesen de cristal, frágiles
Mas no se percata de su majestuosidad
No se da cuenta que es un ave imponente, hermosa y única
Tal vez no percibe que nació solo para volar y traernos libertad

Ella nunca viene sola
Llega siempre con la lluvia, en cada noche, en cada tormenta
Ilumina mis desiertos
Arrastra consigo mis recuerdos y me encadena a ellos
Pero yo ya soy adicto a ella y no puedo alejarme
Y es que ¿Cómo alejarse de la paz y libertad que se respira a su lado?
Si he sido yo quien le he animado a acicalarse y probar las magnas alturas
Y luce tan bella surcando las galaxias,
iluminando los abismos sin fondo de mi existencia
Siento que se cierne sobre mis rumbos y me asalta un deseo por dominarla
pero mantengo la cordura porque sé que, como toda ave, debe ser libre, sin barreras
Para volar por los firmamentos habidos y por haber,
y cantar al caer el alba de todos los tiempos,
sublimando las cordilleras y apaciguando las mareas
y trayéndonos siempre la misma libertad que siempre le acompaña
Y es que...
Ella nunca viene sola