
¿Para qué despertarte luna?
Si tú soñando, desgranas el cielo
¿Para qué rogarte que te muestres?
Si tus adagios son solo anhelos
Pero dime luna,
¿Por qué insistes en reflejar su espectro?
No ves que lo que quiero es que se marche,
que se vaya y otorgue alas a su vuelo;
que parta y no acreciente más este desdén,
que se ofusque mi memoria,
que retorne a su edén

Tu arrullo se lo pintaste en la cara,
tu menguando, ella sonriendo,
embelesada danzaba, como ríos con su lecho,
y mil granates emergían, iban corriendo,
cuales bandidos a enterrarse entre su pecho
Cada noche en plenitud aparecías
y su rostro iluminado era de ensueño,
inmersa en sus humildes fantasías
se tragaba el oscuro firmamento,
yo perplejo y atónito fingía,
imaginando que era su guardián de acero

Luna, tu nunca fuiste mía,
ni del sol, ni del invierno,
más a veces en mis sueños presentía
que me arrebatabas de la boca un beso,
y fulgurando con lasciva tentación
te remordía de tu sino hacerme preso
No, nunca me importó que te irías,
llevándote a la luna enclaustrada en aquel cofre añejo,
desde el principio de los años sapiencia yo tenia
de que tus alambres se trenzaban,
reconstruyendo tus fueros.
Lo que me preocupa es que te me has ido,
sublimando todo grito lastimero,
me preocupa que te has ido para siempre,
y me has dejado tu recuerdo, vehemente.
